Las empresas echan el cierre
La crisis que asola los mercados financieros no deja de tener repercusiones. Una de las más graves es el aumento, un 23%, del cierre de empresas entre enero y junio de 2008. Más de 11.000 no han podido hacer frente a la crisis de liquidez y desaceleración que vive España.
En cambio, el número de sociedades mercantiles que se dieron de alta en el primer semestre del año alcanzó las 63.195, un 24,2% menos que en el primer semestre del 2007, cuando se crearon 83.452 empresas.
Las únicas excepciones serían las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto a las comunidades de La Rioja y Castilla-La Mancha, que experimentaron una caída en las disoluciones de empresas durante el primer semestre del año, con porcentajes del 20%, 10,6% y 7,8%, respectivamente. El resto sufrieron un incremento de las bajas empresariales, con Murcia (+52,4%) y Navarra (+44,3%) a la cabeza. Les siguieron, Asturias (+39,6%), Extremadura (+35,4%), Andalucía (+32,6%), Galicia (+31,6%) y Cataluña (31,4%). Completan las lista Baleares (+25,3%), Cantabria (+24,7%), Comunidad Valenciana (+24,3%), Canarias (+24%), País Vasco (+20,8%), Madrid (+16%), Aragón (+8,3%) y Castilla y León (+5,9%).
Por otro lado, todas las autonomías sufrieron un descenso en el número de constituciones de sociedades mercantiles en el primer semestre del año. Entre ellas, destacaron La Rioja (-43,3%), seguida de Aragón (-31,1%) y País Vasco (-30,4%).
A continuación se situaron Baleares (-27,8%), Extremadura (-27,5%), Andalucía
(-27,1%), Castilla y León (-27%), Comunidad Valenciana (-25,6%), Murcia (-25%), Cataluña (-24,7%) y Cantabria (-24,4%). Finalmente, Madrid (-23,7%), Navarra
(-23,6%), Canarias (-23%), Asturias (-19,3%), Galicia (-13,5%), Castilla-La Mancha
(-3,2%) y Ceuta y Melilla (-3,1%).
Pero este panorama puede volverse, aún, más oscuro. Una de cada diez empresas españolas, cerca del 10,3% del total, se encuentran ante un elevado riesgo de incumplir con sus compromisos de pago a lo largo de este año y el que viene.
En estos datos se incluyen las compañías que ya incumplen sus obligaciones y las que son vulnerables a variaciones negativas de su entorno económico, así como a las que la situación de crisis económica las hace más propensas al incumplimiento, con una probabilidad de generar impago superior al 70%.
Hemos vivido una década de boyante ascenso económico, que ha llevado a muchas empresas a centrarse en el crecimiento de sus ventas y a relajar sus políticas de control de riesgos. Así, en una situación de crisis o desaceleración, las tasas de morosidad se disparan, sufriendo las mayores subidas de los últimos años
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