MERCADOS EMERGENTES
En las últimas décadas del pasado siglo, las llamadas “economías emergentes” han sufrido crisis financieras que han repercutido en todo el sistema internacional.
Ninguno de estos países puede declararse a salvo de las consecuencias potenciales de la inestabilidad que caracteriza a las corrientes internacionales de capital financiero y de sus efectos en los eslabones más débiles del sistema. Estas economías tendrán que dirigir sus políticas a reducir su vulnerabilidad frente a las crisis financieras. En la medida que uno tras otro, los mercados emergentes opten por encontrar soluciones de manera unilateral, no se podrá lograr un cambio en el sistema financiero internacional.
Si hacemos un poco de historia, el mercado emergente por excelencia del siglo XIX fue EEUU, y mucha gente piensa que en el siglo XX fue Japón. De 1955 a 1960, el país experimentó un crecimiento medio anual del 10%, un ritmo de crecimiento más acelerado que cualquier otro país, y las exportaciones experimentaron un crecimiento del 15% anual durante esa década.
Ahora, en el siglo XXI no está claro que haya un país emergente dominante, aunque China podría llegar a serlo. Pero dentro del universo de los mercados emergentes, hay una subdivisión entre los que se definen como economía emergente y los de economía emergida. Los emergidos continuarán recibiendo la mayoría del capital y las inversiones y, lo que es más importante, cuando ocurra la próxima deslocalización económica, estos mercados tendrán un desempeño mucho mejor que otros mercados emergentes”.
Los mercados emergidos incluyen China (capitalización bursátil de 286.000 millones de dólares), India (553.000), Brasil (475.000), Rusia (330.000), México (239.000), Corea (718.000), Taiwán (476.000) y Sudáfrica (549.000).
Hay un segundo grupo de 15 países que es muy posible que emerjan en los próximos cinco o diez años. Los ocho primeros son Turquía (capitalización bursátil de 162.000 millones de dólares), Tailandia (124.000), Argentina (48.000), Polonia (94.000), Filipinas (40.000), Arabia Saudita (650.000), Egipto (80.000) y Malasia (181.000). Los demás países son: la República Checa (capitalización bursátil 35.000), Chile (136.000), Hungría (33.000), Nigeria (22.000), Emiratos Árabes (132.000), Kuwait (294.000) y Jordania (38.000). Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes cuentan con una capitalización bursátil bastante superior a su PIB, señaló. (El PIB en estos países es de 338.000 millones, 45.000 millones y 111.000 millones, respectivamente).
Los emergentes han estado a salvo del impacto de la crisis subprime y de crédito Según los grandes bancos, este aparente aislamiento habría provocado que los inversores hayan dirigido hacia ellos sus miradas en los último meses buscando valores más seguros, fuertes retornos y exposición cero al mercado subprime de Estados Unidos, lo que aumentaría la posibilidad de que entre mucho dinero en estos países provocando otra burbuja.
Numerosos expertos en economía han comenzado a preocuparse ante la, cada vez más clara, confianza de los inversores en los mercados emergentes. Una confianza que podría fortalecerlos aún más e impulsar los precios hasta niveles insostenibles. Los mercados podrían pasarse y cuando llegue la corrección, el aterrizaje podría ser duro.
El Institute of Internacional Finance estima que los flujos de capital neto hacia estos mercados, que alcanzaron la cifra récord de 620.000 millones de dólares en el 2007, y podrían repetir la hazaña en 2008. En 2006, la cifra se situó en 573.000 millones de dólares.
De todas estas cifras, las que irán a parar directamente a los mercados bursátiles serían 52.000 millones en 2007 y 54.000 millones en 2008. En 2006, el informe del IIF habla de 62.000 millones.
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